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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Una estatua para el "Coto"


Unión Española perdió el título el domingo ante Huachipato. Es un hecho. Y perdió mostrando una de sus peores caras. Esto también es innegable. Por mucho que el periodismo y los hinchas habían entibiado ilusiones encontrando similitudes con la campaña que llevó al equipo a alcanzar el título en el Apertura de 2005, la historia que terminó escribiéndose fue más parecida a la del Apertura de este mismo año: el equipo que se estaba probando la corona recibió un gol en el último minuto, debió resignarse a definir en los penales y perdió lastimosamente porque no fue capaz de encajar más goles que el rival desde los 12 pasos.

Dicho así, pareciera que la Unión lo perdió todo en una tarde. Y súmese a ello lo que suele suceder a los equipos más modestos tras una buena campaña: la sangría de figuras que son tentadas desde otros equipos locales o desde el exterior… Pero el fútbol, como la vida, merece una mirada de más largo plazo a la hora de los balances. Requiere hacerse cargo de la historia e incluso del futuro. Visto así, lo sucedido el domingo tiende a matizarse.

Si se piensa que hace apenas cuatro años Unión Española estuvo a punto del descenso, si se recuerda que era una institución casi quebrada, si se compara lo exhibido por el equipo en las últimas temporadas con lo alcanzado en la era de Rubén Israel, si se recuerda que en los últimos cuatro años los rojos han disputado dos finales y han participado en cada temporada al menos en una copa internacional, si se recuerda un estadio lleno de furiosos hispanos para el primer partido con Huachipato (algo que no se veía hace muchos años), no cabe más que reconocer que los de Santa Laura están en otro peldaño en el fútbol chileno, renovando en alguna medida viejas glorias y juntando merecimientos para aspirar a más.

Pero todo eso se lo puede decir un estadístico o cualquier columnista deportivo. Lo que quiero agregar como hincha hispano es que Unión Española, en 2012, ha terminado por ganar algo mucho más valioso: ha ganado un estilo, una forma de entender el fútbol, una convicción respecto de cómo quiere que lo vean sus hinchas y sus adversarios. Y todo eso tiene un rostro y un nombre: José Luis Sierra.

Cuando el “Coto” se retiró del fútbol activo comenzó como director técnico de las divisiones menores hispanas, pero rápidamente las circunstancias lo llevaron a hacerse cargo del primer equipo, tras el mal trago de la era Israel. Y en sólo dos años ha conseguido marcar una impronta en el club. Con altibajos, con aciertos y errores, con críticas y aplausos, el “Coto” ha ido creciendo y haciendo crecer al equipo hasta llevarlo a la disputa del título el pasado domingo, hasta hacerlo jugar como a él le gustaba jugar. Así, se plantó frente al vértigo y la verticalidad que marcan pauta hoy en Chile con la idea del buen trato al balón y el tejido de un fútbol quizás menos electrizante, pero la mayoría de las veces más vistoso y deslumbrante.

Perdón, dije que iba a aportar algo como hincha y nuevamente he dicho cosas que cualquier periodista deportivo o columnista podría decir en cualquier medio. Lo que voy a agregar como hincha es que el “Coto” nos ha dado a todos una lección de compromiso y de amor que cuesta encontrar en el fútbol de hoy, en el de las sociedades anónimas y las bolsas de valores, en el de las estrellas y los sueldos millonarios.

Al tiempo que los rojos avanzaban en play offs dejando atrás a la U y a Colo Colo, se acrecentó en el medio futbolístico la idea de que José Luis Sierra podía ir a la banca de alguno de los llamados equipos “grandes” del balompié nacional. En los últimos días, horas antes de la final y después de ella, todos los rumores se centraban en la U. Por más desmentidos del propio Sierra en relación con ofertas, reuniones y otros supuestos indicios de su llegada a los “chunchos”, los diarios y las radios no dejaron de hacer noticia con su posible partida. Incluso luego de que el martes el gerente hispano, Johnny Ashwell confirmara la renovación con Sierra hasta 2014, se seguía hablando de una posible cita con el directorio de Azul Azul, la que nunca ocurrió.

Hoy, finalmente, habló el propio Sierra para cerrar el caso. Y dijo lo que era obvio: que se queda en Unión.

Seguramente (como ya se puede leer en internet) para muchos medios que piensan en el rating y en las masas, el titular de la noticia es que el “Coto” ha agradecido a quienes pensaron en él como posible técnico para Colo Colo, la U o la UC. Sin embargo, en el balance rojo, lo que debe importar más que cualquier cosa es que José Luis Sierra ha dicho que tiene “un compromiso” con Unión Española, que siente que “estamos cerca de conseguir algo importante” y quiere “luchar por eso” y que, aunque reconoce que no va a estar para siempre en Santa Laura, se queda porque entiende que su club, el de toda la vida, el de sus amores y dolores, lo “necesita”.

Si por estos días alguien insinuó que, de ser campeón la Unión Española, el “Coto” merecía una estatua en su honor en Santa Laura, déjeme decirle que, incluso sin la copa en las vitrinas hispanas, Sierra bien vale ese reconocimiento de los hinchas y mucho más.

3 comentarios:

Fabian Angol dijo...

Que Dios te bendiga

Hugo A. Arias V. dijo...

A mí o al Coto?
Jajaja

Fabian Angol dijo...

A ambos

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