EL PRÓXIMO DUELO

Y al final llegaron los dos que habían terminado en los primeros lugares de la etapa regular. El próximo duelo, por el título, es frente a la UNIVERSIDAD DE CHILE, otro equipo difícil, que viene con buen tranco y con un ánimo de revancha que siempre complica partidos. Es un equipo, en todo caso, contra el que el Unión podrá mostrar lo mejor de su juego.
// Estadio Santa Laura. Martes 7 de julio de 2009 a las 19 horas.

SERIA FANTÀSTIC

"Seria fantàstic que guanyés el millor i que la força no fos la raó..."

Ahhhh! Qué razón tiene el gran Serrat, siempre.
Y qué apropiado para estos días previos a la final del campeonato, cuando se nos pretende sacar de Santa Laura.

EL JUGADOR DE LA SEMANA

Muchos, quizás todos, los hombres de Unión se merecen esta semana este espacio. Pero creo que se lo gaó FERNANDO CORDERO, porque tuvo la misión de sellar el triunfo en una siempre difícil y tensa definición a penales, y luego de haber corrido y luchado por largos pasajes para intentar superar la expulsión de Ramírez.
// Un aplauso especial para GUSTAVO CANALES, que lo dejó todo enla cancha.

De la pena a la ilusión

Publicado por HUGO ARIAS V. | | 4 comentarios »

Ya. Después de varias horas pasando lo más amargo de este trago, me he decidido a escribir. Sigo arrastrando la pena que se me metió en la guata desde el momento mismo del gol de Olivera. No tengo rabia, no tengo mala onda con la U, tengo pena. Pura pena. De esa que los viejos de la tribu y los físicos teóricos coinciden en aclarar que sólo se pasa con más fútbol.
Ando arrastrando, todavía, la pena de no haber podido quedarnos con una de las estrellas más perfectas de nuestra historia. Pero ya se me va a pasar, porque es una pena que se puede abrigar en la convicción de haber hecho una gran campaña y de haber merecido mucho más; una pena que se arropa en el orgullo de haber defendido, contra todo, nuestra dignidad deportiva y nuestro derecho a ser locales en nuestra casa de siempre, en Santa Laura; una pena que se acurruca en el deber (de hincha) de empezar a preocuparse de inmediato por los refuerzos, por los nuevos proyectos en Santa Laura, por la futura ciudad deportiva; una pena que se retaca ante la innegable realidad de que en pocos días comienza una nueva oportunidad de ir por la corona, aunque sepamos que siempre, al final del camino, está el peligro de terminar como Sísifo.
Se me va a pasar, lo sé, porque es una pena que se contiene en la certeza de que hay una copa internacional por delante y que vamos a ir a la pelea por ella; una pena que se arrulla en el cariño sincero de los amigos que querían ver a Unión campeón, y no sólo porque no quisieran a la U en ese sitial, sino porque Unión es un equipo entrañable, más aún cuando juega como lo ha hecho este año.
Yo sé que cuando haya que volver a Santa Laura para ver al equipo en el torneo nacional o en la Sudamericana la pena va a ir desapareciendo al calor reconfortante de saber que, como ya lo dije alguna vez, la Unión Española es de esos clubes que defienden convicciones, que respetan su filosofía hasta que duela y que enfrentan la vida y el fútbol con la elegancia debida de las buenas personas. Se que la pena va a ir mermando al abrigo de saber que Unión es de esos clubes que saben que la justicia deportiva se sienta pocas veces a tu mesa, pero que no están dispuestos a vender el alma para conseguirlo.
Yo sé que, como a mí, probablemente a muchos hinchas se le siguen viniendo a la cabeza tantas imágenes, tantas preguntas. ¿Qué hubiera pasado con Aceval en cancha en los play offs (sin que ello signifique que Ampuero jugara mal)? ¿Cómo habríamos andado con Manolito como opción en delantera? ¿Qué hubiera pasado si Canales no se opera y si Leal no termina tan herido esta primera parte del año? Es lógico, pero el hecho de no tener respuestas certeras simplemente ahonda la pena.
Insisto. Sé que la pena se va a ir mudando en alegría en la medida que pasen los partidos, porque van a cambiar las preguntas, porque se van a venir nuevos retos y sobre todo nuevas ilusiones.
Eso es. Sé muy bien que la pena va ir desvaneciéndose con los días, porque Unión ha demostrado que, a pesar de las caídas y de haber estado al borde del abismo, es posible volver a ponerse en pie, volver a creer, volver a soñar, volver a ilusionarse.

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¡Vamos, Unión!

Publicado por HUGO ARIAS V. | | 2 comentarios »

Si alguien pensó que iba a ser una primera final fácil, estaba equivocado. Se entiende ahora por qué tanto interés en asistir al partido en Santa Laura, ¿cierto? Claro, esa será la verdadera final.
El del sábado en el Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos fue un buen aperitivo: tenso, duro, luchado, apretado. Qué menos se podía esperar. Al fin y al cabo, son los dos mejores equipos del torneo regular los que se enfrentan y eso se nota en la cancha.
Pero la verdad se vive el martes, desde las 19 horas, en Santa Laura, y no creo que valga la pena siquiera sacar demasiadas cuentas o suponer ventajas para nadie. Lo que sí confieso es que no me he sacado la camiseta roja en todo el fin de semana y que el martes yo y mi parka amarilla cabalera estaremos desde temprano en el fortín.

¿David contra Goliat?

Me niego a pintar el duelo entre Unión y la U con la metáfora de la batalla entre David y Goliat. Me niego, porque la única razón que explica una comparación como esa es el hecho (verdadero, por cierto) de que los hinchas azules sean muchos más que los rojos, pero como quedó muy claro el sábado, lo que ocurre en una cancha de fútbol no tiene nada que ver con eso.
Para quienes se toman estas cosas como una guerra medieval, claro, debe ser importante quién vocifera más fuerte, quién levanta más polvo, pero como esto no es una guerra ni mucho menos, da realmente lo mismo. Y aunque es cierto que el aliento desde las gradas puede levantar los ánimos y dar empujoncitos a los jugadores propios, también ocurre no pocas veces que el rugido de las hinchadas puede tener el mismo o mayor efecto en los rivales. ¿O no muchachos?
Por eso, yo espero ver el martes un Santa Laura teñido de rojo no porque crea que debemos demostrarle algo a los azules o porque suponga que sus jugadores se van a intimidar o porque crea en las masas o en las hordas. Lo quiero ver rojo, porque es lo que se merecen los nuestros, porque es la ocasión para reunirnos, porque es de justicia para con una campaña espléndida, porque nos merecemos celebrar y abrazarnos en nuestra casa, sea que nos quedemos o no con la copa de campeón.
Quiero que Santa Laura se tiña de rojo, porque sé que eso significará que han vuelto a su casa miles de hinchas que ni siquiera llegaron con la Unión en el tope de la tabla. Quiero el Santa Laura en tono rojo porque estoy seguro de que la lucha por jugar en nuestra cancha vale la pena, porque estoy seguro de que la única manera de sacar a los indeseables de los estadios es llegando nosotros primero a ocupar nuestros asientos.

La valeidosa prensa
Sabemos que fue la prensa la que se engolosinó con la idea de que Unión Española era "el Barcelona de Chile". Por ello sorprende que caigan en su propia trampa ahora que el equipo se ha encontrado con los escollos más duros del torneo y no ha podido mostrar el juego exquisito que consiguió en algunos partidos.
Nadie pretendería escuchar comentarios que hablen de una Unión que deslumbra con un juego mágico, pero tampoco es justo que se caiga en los argumentos falaces -como los de Markarián- en la tónica de que los hispanos jugaron poco menos que a la defensiva, mezquinamente, "ratoneando".
¿No hay ningún periodista capaz de entender y transmitir que el juego de Unión, que el esquema abierto de los hispanos es precisamente la clave que explica por qué los equipos rivales de mayor nivel llegan a inquietar el arco de Limenza mucho más a menudo que los de mitad de tabla hacia abajo?
¿No hay algún experto capaz de enfrentarse a Don Marka o al Fantasma o al que sea, diciendo que es muy distinto un equipo que cuando pierde la pelota marca en bloque pero en zona (dejando venir al rival) y se las arregla para salir jugando siempre con tres o cuatro en ataque, que un equipo que se cuelga del travesaño con nueve jugadores que no pasan nunca la mitad de la cancha?
Bueno, qué más da. Así no más es. El juego de Unión es tan enfocado en el arco rival, que prefiere dejar la puerta de la cocina abierta antes que renunciar a la posibilidad de ganar.
Yo soy de los que ha aplaudido esa actitud todo el año y lo sigo haciendo. Y lo haré incluso si no nos quedamos con la corona del Apertura, porque estoy seguro que es la manera más hermosa de hacer y ver fútbol, y porque estoy muy seguro también (a diferencia del majadero de Toño Prieto) de que eso no tiene nada que ver con no saber defender con dientes apretados cuando es necesario.
¡Vamos, Unión!

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