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lunes, 12 de noviembre de 2012

Épica hispana



Finalmente clasificamos a play offs. Con lo justo, en elúltimo minuto. Con rabia, con alegría. Con fútbol, con la Furia. Fue otra deesas noches épicas vividas con Unión Española en Santa Laura o en otrosestadios. Fue, sin duda, una suerte de “justicia divina” para con un equipo quemás allá de los altibajos, los errores, los desequilibrios y los ripios haquerido siempre jugar un buen fútbol, ha querido siempre dar un buenespectáculo y ha respetado siempre al hincha y a los rivales.

Confieso que en son de broma, pero no sin cierta ilusióninfantil, aposté a todas las cábalas posibles para “ayudar” al triunfo. Vestíla misma tenida con que había visto ganar a la Unión en el último minuto aAntofagasta. Llevé el mismo el libro que había llevado esa tarde y comí (comosiempre) la mechada-palta de rigor. Incluso agradecí secretamente la presenciade mi amigo Marco Antonio Cumsille en la caseta de la radio Cooperativa, la quesiempre le ha deparado a los rojos más alegrías que sinsabores. Y, fíjese,resultó… aunque no crea ni un gramo más en las cábalas y tampoco haya perdidoni una pizca de esa ilusión infantil con la que los hinchas del fútbol solemosir a la cancha cada semana.

Fue una jornada especial la de anoche ("Homérica", como dijo en su relato Ricardo Chávez) y me hizo recordarotras tardes con Unión. De las buenas y de las malas...

Recordé esa liguilla de promoción que nos farreamos conCoquimbo el 98, cuando queríamos volver lo más pronto posible a PrimeraDivisión; la final que se nos escapó en Santa Laura con Cobreloa en 2004; laderrota triste contra Boca Juniors este año por errores infantiles… Reviví tambiénese descenso que evitamos en los minutos finales contra Puerto Montt a punta deNeira y Cortés… y Sierra; el retorno a Primera que comenzamos a asegurar contra Wanderers; las tantasveces que hemos borrado a la UC de play offs (pero especialmente de esa rondade penales en San Carlos bajo la lluvia); el Campeonato del 2005 en una nochede julio en Coquimbo; la despedida del Coto en una velada gélida peroemocionante; el triunfo sobre Cruzeiro en la Libertadores con ese gol cojonudodel “Candonga” Carreño; el baile al Real Madrid de Zamorano en un Santa Laurarepleto y bajo un sol implacable… ¡Uf! Seguro que cada uno de los hinchas seacuerda de miles más.

Me acordé también de mis primeros años en el estadio. De losviejos de la extinta barra Félix Cantín (justo en el centro de la Andes) y dealgunas caras que sigo viendo ahora en tribuna. (Hay una chica de cara blancaque iba con su padre, idéntico, y ahora va con sus hijos). De esos tiempos delshort apretado y de los últimos días de las camisetas sin publicidad. Y recordétambién ese primer día con mi hijo en el estadio, iniciando una nueva historia,empezando un nuevo camino.

Usted dirá que anoche no se ganó nada (nada demasiadoimportante). Y seguramente tiene razón. No se ganó nada más que una página másde épica futbolera, de sensación de que el fútbol es mucho más que un juego y,por cierto, mucho más que barras bravas o desenfreno o negociados o fanatismoirracional. Porque si Albert Camus dice “lo que más sé, a la larga, acerca demoral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”, quiéndiablos soy yo para contradecirlo.

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No sé lo que va a pasar ahora en play offs. Nadie lo sabe.Pero ahí vamos a estar otra vez. Yo, al menos, mucho más tranquilo que hacealgunas semanas atrás, porque creo que el Coto ha vuelto a encontrar un equipoy el equipo ha vuelto a encontrar un rendimiento mucho más que aceptable.

Costó bastante. Luego de los cambios al inicio delcampeonato de Clausura, el juego comenzó a desdibujarse y la fórmula másquerida por Sierra (ese 4-3-3 que venimos paladeando desde Luis Hernán Carvallo)también comenzó a hacer agua.

Creo que el triunfo de anoche en Santa Laura y el de lasemana anterior en Iquique no es más que la constatación de una mutación quefinalmente terminó dando resultados. Digo –aunque puede dar para muchas horas ycopas de conversación– que hoy Unión Española juega más bien un 4-5-1 que un4-3-3, que aquellos que porfiadamente intentamos hacer jugar de “punteros-punteros”se consolidaron jugando como les nace, desde un poco más atrás, y que es lavocación ofensiva más que la posición en la pizarra la que hace que Unión hayaretomado un poder de ataque que puede dar mucho más todavía a la hora detraducirse en goles.

Finalmente terminaron jugando y acoplándose muy bien MauroDíaz y Emiliano Vecchio… y se les sumó Emilio Hernández. Jaime se convirtió enel referente de todo el frente de ataque y en un ejemplo de coraje que pocasveces se ve en las canchas locales. Villagra y Scotti armaron una dupla quetanto quita como ofrece juego (y desbancaron al Braulio Leal más bajo de los últimos años). Porlas bandas, después de mucho aceitar y probar máquinas, Berardo y Currimillaterminaron por aportar marca a la hora de defender y  el desborde que los punteros que no teníamos no nospodían ofrecer al momento de hacer daño en área rival. En el centro de la zaga, el “Flaco” Olarra –después de unalesión larga– ha sido un puntal; Ampuero, con sus altos y sus bajos, un obrero quelos ayuda a todos, y apareció también Navarrete como una opción que ilusiona. FinalmenteLobos, bajo los tres tubos, ofrece experiencia y un nivel por sobre la media delos porteros nacionales (ya vendrá la hora de una evaluación más concienzuda).

Como dijo anoche José Luis Sierra: alos rivales (cualquiera sea) les va a incomodar tener a Unión Española alfrente en esta última fase del torneo. Y ojalá sufran mucho más que eso. 

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Gran columna como siempre. Ese 4-3-3 que se perdió con Rubén Israel pero que porfiadamente lo hemos ido recuperando o algo así.
Un abrazo desde Temuco.

Fabián

Hugo A. Arias V. dijo...

Hola Fabián. muchas gracias.
Todo es "porfiadamente" en Unión.

Anónimo dijo...

Que linda columna.


p.d: el ascenso el 99 fue contra Fernández Vial

Anónimo dijo...

Muy buena columna. Inevitable es describir un partido de Unión sin dejar de lado toda la tradición que genera el Santa Laura y sus hinchas con familia hispana, quizás no los que mas gritan ni los que mas viajan, pero en el fortín siempre!

Anónimo dijo...

Gracias por la excelente columna, no sabia sobre esa barra extinta de andes

Paula Sáez dijo...

Excelente y apasionada columna, estimado. Éxito en los play off.

Hugo A. Arias V. dijo...

Gracias, Paula. Eso espero.

Hugo A. Arias V. dijo...

Es cierto lo del retorno a Primera contra Fernández Vial. Mi recuerdo es sobre el partido que definía la lucha por el campeonato con Wanderers...
gracias

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