1. Me tiene harto esta discusión de sordos. Me tienen harto los dirigentes que no hacen las cosas de manera más transparente y me tienen harto los hinchas que se oponen a todo sin poner sobre la mesa otras opciones realistas y viables.
2. Para aquellos que hoy defienden Santa Laura hasta la muerte, recordemos que si Unión le debe 3.000 millones de pesos o más al Banco Santander es precisamente porque se tuvo que buscar la forma de que no embargaran el estadio hace algunos años atrás. ¿O se olvidan de que incluso salieron los avisos de remate en el diario publicados por la Tesorería General de la República? Santa Laura se embargaba por las deudas que Unión había acumulado por años con el Fisco. Así que, digamos las cosas como son, si nos quedamos sin Santa Laura será sólo porque no hemos sabido cuidarlo (nos incluyo a todos en esto, no sólo a los dirigentes)
3. Si me preguntan, creo que lo mejor es vender acciones del club (sea cual sea la fórmula) y que las compre, ojalá, la mayor cantidad de socios. Pero que un porcentaje mayoritario lo tome un grupo que sepa gestionar y que se comprometa a respetar cuestiones básicas del club... si ese grupo es de la colonia, excelente; pero si es Lavín u otro cualquiera, bien también, mientras queden amarradas cosas clave.
4. Pero lo impresentable es que, aunque se pidió que los socios e hinchas se inscribieran para comprar acciones del club, muy poca gente ha manifestado su intención de hacerlo, y ni siquiera hemos llegado a sumar el 20% que se reservaba para los socios en la operación diseñada con Lavín. Es una vergüenza. ¿Dónde están los que defienden al club? ¿Cuántas cuotas han pagado en los últimos años? ¿A cuántos partidos han ido a Santa Laura?
5. Yo, de verdad, respeto a la Furia Roja y aunque pueda discrepar con ellos en algunos puntos, les reconozco todo el derecho a defender lo que creen justo. Ellos acompañan al equipo a donde sea e incluso han sudado la gota gorda muchas veces para ayudar a reparar o pintar el estadio.
5. Lo que me da rabia es que otros muchos se vayan en puros gritos y nada de hacerse cargo del club. Y decimos que Santa Laura no se vende, que es historia, que es tradición… Esto es como si se nos estuviera incendiando la casa y adentro estuviera nuestra mujer y nuestros hijos, y en lugar de ver cómo salvarlos, estamos preocupados de que los bomberos no rompan los muebles.
6. ¿Dónde están los que se harían cargo del club si Calera finalmente renuncia este lunes? ¿Qué pueden ofrecer hoy aquellos que tan sueltamente pedían la renuncia? Yo les pido que me den opciones serias. Así como le pido a Lavín que muestre un proyecto concreto, serio, que responda preguntas claves, que se comprometa a ciertas cosas fundamentales, lo que le pido a los que brabuconean con que la Unión no se vende es que me digan qué vamos a hacer, qué proponen, qué ofrecen, cuál es su proyecto...
7. Estoy cansado de ver las peleas intestinas en Unión Española. Estoy harto de ver cómo, cada vez que llega alguien a la directiva, los que estaban en contra se dedican a remar en contra o simplemente se van. Estoy harto de ver cómo todos los bandos han tomado el poder alguna vez y cómo terminan acusando a sus antecesores de irregularidades y cómo ellos mismos son acusados por los demás de cosas similares, sin que nunca estas cosas se resuelvan.
8. Creo que Calera le ha dado varios años de respiro a Unión Española después de que el club estuvo a punto de morir hace algunos años. Pero también le critico, por ejemplo, que llegue con las cosas cocinadas (y no digo que a la mala) a las asambleas, que los votos sean siempre sí o no, y que la información respecto de lo que se hace o se deja de hacer sea siempre incompleta. ¿Por qué no sabemos bien en qué falló el proyecto de nuevo estadio que hasta el año pasado nos llenaba de sueños? ¿Por qué se estableció un mínimo de 100 acciones (es decir, 150.000 pesos) para comprar, con lo que se deja a mucha gente sin opción de adquirirlas? ¿Por qué no se informó mejor de este proceso? Si ni siquiera el miércoles en el estadio se dio un aviso por los parlantes y mucha gente ni sabía que existía el libro para comprar acciones. ¿Por qué no se convoca a más gente (que Unión tiene muy buena) para ayudar a pensar opciones de futuro?
9. ¿Cuándo se hará ahora la asamblea? Me parece que es más urgente que nunca hacerla rápido. No para definir si se vende a Lavín o no. Sino para hablar del futuro y juntar fuerzas en pos de la tarea de sacar adelante al club. Es necesario realizar una asamblea donde se informe en detalle todas las circunstancias claves que definen el destino de Unión, aunque tengamos que estar toda la noche en el Estadio Español, en la tribuna de Santa Laura o en el lugar que sea.
10. Ojalá pudiéramos inventar algún proyecto para no perder Santa Laura y poder pagar la deuda al banco. ¿Cómo no va a ser posible establecer una alianza con alguna de las grandes empresas españolas del país para construir un estadio chico, pero de lujo, como los europeos? Yo no tengo ningún problema en que el nuevo estadio se llame Telefónica Chile o Aguas Andinas o Endesa si Unión mantiene el derecho para usarlo en sus partidos y entrenamientos y una participación que le permita asegurar ingresos para su operación (más algunos otros detalles). ¿Por qué Unión no puede ser de verdad un digno representante de todos esos españoles que llegan hoy a Chile por negocios y no huyendo del hambre o las guerras? ¿Supieron que el miércoles andaba Pablo Abraira en el estadio con una bandera de Unión y alentando al equipo que de alguna manera representa a su patria? Eso es precisamente Unión Española, la cara más visible y querida de la hispanidad en Chile. ¿Cómo es posible que no podamos transformar eso, a través de un proyecto serio, en fuente de vida para el club?
11. Pero, claro, a las empresas no se les puede vender la promesa de que irán 1.500 hinchas a los partidos. Unión tiene que buscar su futuro desde la realidad que vive hoy. Tiene que plantearse sueños realizables y no vivir de las glorias pasadas. Yo también me acuerdo del Estadio Nacional repleto para ver a Unión con Palestino en los 70, pero no creo que sea realista edificar algo sobre esa historia que sólo es posible leer en los diarios viejos o en los libros. Tenemos que sacar el mejor partido a Santa Laura, porque lo ganamos con esfuerzo durante años, pero no pretendamos que alguien nos regale plata para hacer nuestros proyectos sin pedir nada a cambio.
12. Creo en Unión Española. Creo que si partimos desde nuestra realidad y administramos bien el club podemos llegar a ser grandes otra vez. Creo que Unión se debe tanto a su hinchada como al fútbol chileno completo. Unión es el equipo más querido de Chile. Todos los hinchas de los equipos grandes quieren a Unión. No hay amigo que no tenga un tío, un abuelo, un papá que no haya sido de la Unión. No conozco ningún chileno que hable con odio o con desprecio de Unión. Y conozco a muchos que reconocen que en su infancia fueron rojos porque Unión le daba alegrías a Chile. Unión, bien administrado, insisto, tiene que volver a ser ese protagonista del fútbol chileno. Unión tiene que ser un equipo
boutique. Tiene que afincarse en un estadio pequeño pero acogedor (no me niego a que sea San Carlos de Apoquindo, incluso), al que los
acuicados hinchas rojos vayan con gusto y donde sepamos, como siempre, que estamos entre amigos, que podemos ir con nuestras familias, que a fin de cuentas somos gente tan apasionada por sus colores como sensata. Unión tiene que ser un equipo que piense en el espectáculo, que dé espectáculo. Unión tiene que apostar al protagonismo en Chile y en el extranjero. Unión tiene que incluir como socios a todos los españoles que llegan a trabajar a Chile (mediante algún convenio con sus empresas) y a cambio les tiene que ofrecer buen fútbol y otros beneficios. La meta debiera que ser que todo español que pase por Chile se vaya con una camiseta del club en la maleta y que contribuya a regar el nombre de Unión por el mundo.
13. ¿Cuánto vale hoy Unión? Yo quisiera creer que mucho más que los US$4 millones que estima Lavín. Quisiera creer que la historia vale muchos millones más. Pero las deudas también hay que contarlas y suman casi US$6 millones. Pero si ni siquiera los hinchas se ponen comprando acciones, qué podemos esperar del cruel mercado, que no sabe de historia, que no sabe de amor por los colores, que no sabe de hispanidad, de tradición, de sangre. Unión, digámoslo, vale lo que alguien quiera pagar por ella o simplemente se muere. Esas son las opciones, podemos llevarnos la historia, la tradición y todo lo demás a la tumba (y es una opción, no lo niego) o podemos darle nueva vida al club desde la realidad que nos toca vivir. Qué más quisiera yo que tener las lucas de Piñera para tirar el cheque más grande de mi vida. Pero no las tengo, y veo que aquellos de la colonia que podrían hacerlo, en lugar de organizarse en una apuesta seria por el futuro de Unión, se alejan y se transforman en cómplices mudos de una agonía que puede ser terminal. (Porque no quiero creer que podrían estar esperando a la debacle para comprar quizás más barato que Lavín).
Es hora de ser realistas. Sólo eso nos permitirá conseguir, ojalá en el futuro más próximo, lo que hoy parece imposible.