Han sido días intensos en Santa Laura. Con una de dulce (ganando a Cobresal) y una de agraz (cayendo frente a Everton), pero sobre todo con la sensación de que todavía no nos sacudimos del cierrre amargo del Apertura , con la certeza de que todavía no nos terminamos de armar para el Clausura y la Sudamericana.
Para nadie, creo yo, han sido un delite de buen fútbol los dos últimos duelos en el fortín. De hecho, varios en la tribuna parecen haber perdido toda la paciencia que se requiere en un inicio de campeonato y, más aun, la memoria de lo hecho por el equipo hasta hace apenas algunas semanas atrás.
Yo tengo mis aprensiones, por cierto. Temo, como algunos amigos, que nuestro juego se haya hecho predecible. Temo que el desgaste del Apertura nos pase la cuenta. Temo que sin los que están lesionados y sin poder disponer aún de los refuerzos, seamos presa fácil de otros equipos que se han reforzado hasta los dientes. Temo que nuestra opción de jugar siempre al ataque nos termine pasando la cuenta frente a equipos que apuesten al contragolpe o al choque. Temo que los que llegan no den el ancho o que no alcancemos a ponerlos a punto para los juegos decisivos de la Sudamericana. Temo, como seguramente pueden temer muchos más, que después del libreto casi perfecto que nos tocó interpretar en la primera parte del año, este semestre nos depare un papel un poco más sufrido.
Sin embargo, quiero ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Quiero deshacerme de tanta mala vibra y pensar simplemente que estamos recalibrando la máquina, que estamos recién saliendo del duelo del haber perdido la final del Apertura, que estamos incluso cauidando el pellejo en estos primeras fechas del Clausura a la espera del debut en la Sudamericana. Reconozcan que no es descabellado. Y no quiere decir que no hayamos jugado muy por debajo de lo que estábamos acostumbrados. Pero parecieran haber buenas razones.
Puedo entender incluso que algunos guarden algo de rabia después de los partidos finales del torneo pasado, que le enrostren a Ramírez sus bajas presentaciones ante la UC y la U, que reclamen de Aravena un mejor finiquito, que extrañen al "Pipa" Estévez que taladraba defensas, etc., etc., etc. Pero creo que hay que mantener la calma y el respeto por el equipo.
¿Qué tal si le ponemos energía a lo que nos viene? Total, seguimos teniendo mucho que ganar y muy poco por perder.
La Nación Balón
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