
Yo tengo que partir diciendo que estos campeonatos cortos no me gustan y no me van a gustar nunca. Me carga que el equipo más regular y que suma más puntos no sea el campeón. Por eso me parece importante celebrar (por ahora) la justicia deportiva de que Unión Española, el mejor de esta primera mitad del año, sea el representante número 1 de Chile en la Copa Sudamericana. Por eso me parece que la fiesta de los jugadores y de la hinchada en Curicó es completamente ajustada con la idea de que los premios tienen que ser para los mejores.
Unión lo demostró en la Séptima Región con un triunfo más que merecido (por 3 a 1) frente a Curicó Unido. Ha sido el mejor del primer semestre. Ha jugado todo el año de la misma manera, con la misma filosofía, con el afán de ir al frente, limpiamente, en busca del triunfo, con la convicción de que para ganar los partidos hay que mostrar que se quiere ganar y buscar los goles para conseguirlo. Unión ha cambiado nombres en varias ocasiones y por variadas circunstancias, pero nunca ha cambiado su fisonomía de juego, su apuesta por un modelo ofensivo, su apuesta por el buen trato del balón, por el buen fútbol; y ha cosechado muy bien.
En La Granja, como en otras ocasiones, el partido comenzó con muchas complicaciones para los rojos. La cancha, creo, hizo ver mucho más mal de lo que se esperaba a una Unión que sabía que debía ganar para asegurar sus pasajes a la Sudamericana. Curicó, por su lado, tenía que ganar para seguir soñando con los play offs y entró con todo. Dijo su técnico que iban a "clonar" el esquema de Unión y vivimos en carne propia lo que deben sentir nuestros rivales. Al menos por 20 minutos nos vimos bien complicados, con un equipo local que nos atacaba por las bandas (algo así como el partido contra la UC) y que nos hacía daño y con una cancha que no dejaba jugar con elegancia. Pero después de hacer el gol a Curicó se le acabó el fuelle y las riendas del juego las tomó Unión Española y no las soltó más, aunque es cierto que los locales hicieron méritos para marcar. Y ahí aparecieron las figuras rojas.
Leal, creo yo, fue una figuraza en la cancha: sacó un gol, hizo otro, manejó la pelota, apoyó en defensa y atacó como el mejor de nuestros delanteros.
Limenza casi se manda la chambonada del año en el primer tiempo, pero se impuso a su propio yerro y se transformó en héroe atajando un penal, tapando un tiro arrastrado o manteniendo un pacto con los palos que inició Marín a comienzos de año y que ha seguido inalterable cuando el paraguayo tomó la titularidad.
Estévez, que es capaz de desestabilizar a cualquier defensa y que se mueve por todo el campo sacando de quicio a cualquiera que lo quiera marcar.
Aravena, que volvió a aparecer cuando Unión más lo necesitaba, para comenzar a resolver el pleito.
Y Canales, que había servido a Aravena para el segundo, se paró en el punto penal y que puso la lápida a un partido que terminó siendo la fiesta que todos esperábamos.
----------
Una última cosa, porque me parece un ejemplo claro de lo iluminada que ha estado Unión Española en esta etapa del año. Y es el caso de las tarjetas amarillas. Terminamos justamente con las tarjetas que necesitábamos para llegar a los play offs con la cartilla limpia. Algunas llegaron solitas, otras las buscamos con descaro, pero a fin de cuentas, se consiguió incluso ese extraño objetivo, lo que nos hace mirar con más tranquilidad la fase final del torneo, y lo que nos depara también una presentación final en esta primera etapa con un equipo en el que debieran tomar un puesto de titulares algunos de los que han sustentado la campaña hispana desde el banco de suplentes.
Bueno. Celebraremos en Santa Laura el próximo fin de semana. Y daremos una vuelta por América en el segundo semestre. ¿Qué tal? Sólo nos falta el título de campeón.
------