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lunes, 27 de abril de 2009

Un punto más cerca de la Sudamericana

Los partidos con la UC son de esos especiales, ya que desde hace varios años hemos instituido con mi hermano -cruzado pero con pasado hispano- la asistencia conjunta al estadio para los duelos que nos enfrentan en la cancha. Así, pase lo que pasé, entiendan que para mí estas instancias son como revivir las pichangas infantiles, los años de peloteos interminables en la calle o donde fuera.
Así las cosas, el partido, para mí, comenzó con un abrazo fraterno de fair play escenificado en la tribuna andes de San Carlos de Apoquindo, gradas mayoritariamente locales (obvio), pero salpicadas no por pocas camisetas rojas o hinchas sin colores distintivos aunque claramente hispanos a la hora de gritar el gol o de alegar contra el festival de patadas y faltas con que los zagueros de la UC timbraron al "Pipa" Estévez. Ya había sido un largo viaje para llegar al estadio, así que no pasó demasiado tiempo entre que lográramos encontrar un lugar y el comienzo del partido. Y... ¡uf, qué partido!
Yo sabía, creo que lo dije varias veces, que este iba a ser un choque duro, pero no me dejó de sorprenderme la mala leche con que Ormeño le entró e Estévez justo frente a nuestras narices en el segundo tiempo. El resto, lo entiendo como parte del juego, pero lo del mediocampista cruzado todavía me da vueltas, y más aun porque el árbitro le perdonó la vida de manera descarada (parece que las constantes críticas de Figueroa contra los árbitros ya comienzas a rendir frutos).
Pero, bueno, decía que el partido fue duro. Y por Dios que lo fue, porque Católica (la del Fantasma) es como un toro furioso que se viene con todo en tu contra y hay que saber hacerle frente, salir indemne y, además, ir a hacerle daño en su casa. Y Unión, con todas las complicaciones que vivió ayer, supo hacer eso.
Si hay algo que me ha ido pasando en este campeonato es aprender a tener confianza en el equipo, a estar seguro de que más allá de lo que se nos venga encima, los rojos se van a mantener firmes y con la bandera al tope, sabiendo superar -en la mayoría de los casos- la adversidad para salir adelante con un triunfo o al menos con algún punto en el bolsillo. El año pasado, por el contrario, la convicción era la contraria, era la de saber que al primer, el segundo o el tercer espolonazo nuestra frágil embarcación comenzaría a crujir y a desvencijarse sin remedio hasta hundirse sin pena ni gloria (hasta que llegó Carvallo a salvarnos del naufragio).
Así que, a pesar de la vehemencia cruzada de los primeros minutos, yo seguía ahí tranquilo, echando la talla con mi hermano, a la espera de que Unión clavara una primera estaca en la puerta de Toselli. Y así fue. Pase magistral de Leal que dejó solo al Pipa, y éste que se cuela en diagonal hasta el área para regalarle un gol a Canales. Lo grité sin empacho en la tribuna de San Carlos, pero el resto del primer tiempo fueron sólo sufrimientos.
Lo han dicho los que saben, pero hay que repetirlo: el juego por las bandas de la UC nos tuvo muy mal, y la presión en la salida nos maniató por varios pasajes del partido, abriendo posibilidades para que los locales machacaran y machacaran en nuestra área hasta que llegó el empate al filo del pitazo final del primer tiempo.
Exijo una sesión de espiritismo con Sir Isaac Newton, porque estoy seguro de que esa pelota que rebotó en la espalda de Limenza y no entró en el arco rojo rompió muchas leyes de la física convencional. Yo estaba en la línea de esa área y vi que la polota se metía, pero terminó saliendo por un costado dando botecitos. ¡La suerte del campeón!, le dije a mi hermano, y ojalá que ésta nos siga acompañando el resto del torneo.
En el segundo tiempo los libretos siguieron más o menos igual. Con la UC volcada en ofensiva y con Unión resistiendo a pie firme, aunque esta vez con mejores opciones para ir a hacer daño al arco cruzado (incluso a pesar de que la UC puso una línea de cuatro atrás). Marcaron muy bien los cruzados también, ojo. Defendían siempre con seis o siete muy bien plantados en el fondo y tomaban posiciones muy rápidamente cuando perdían la pelota. Y quizás ahí estuvo uno de los grandes problemas de Unión: la poca explosión para salir en el contragolpe.
A fin de cuentas, estamos un punto más cerca de la Sudamericana, seguimos manteniendo a raya a nuestros perseguidores y mantenemos esa solidez que nos permite seguir sumando incluso en aquellas tardes más opacas o cuando los rivales nos complican más allá de lo esperado.

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Unión hizo su negocio ante la UC en San Carlos

jueves, 23 de abril de 2009

No caigamos en tentación

Escuché y leí las declaraciones del "Pipa" en relación con el partido contra Universidad Católica, y aunque no creo que hayan sido para tanto como mis colegas nos hacen pensar, creo que es momento para sentarse a reflexionar y pedirle al gran puntero que es Raúl Estévez que no caigamos en la tentación de entrar en "guerras de declaraciones" y menos en odiosas descalificaciones.
Y ojo, no se trata de ponerse graves o de machacar con la moralina de "no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti". Simplemente digo que lo mejor que Unión puede hacer, que lo más sensato que cada uno de nuestros jugadores debiera hacer, es seguir por el camino de la mesura que hasta ahora nos tiene en el tope de la tabla y no desconcentrarse en "duelos" verbales que no conducen a nada. Ese, el de la socarronería, el de la talla o la burla, es, tal vez, el espacio de los hinchas, pero no de los jugadores, ojalá no de los de Unión.
Hay que decir, además, que poco podríamos hacer mofa de la capacidad de convocatoria de la Universidad Católica, porque basta con mirar nuestro promedio de asistencia siendo punteros para darse cuenta de que las cosas en casa no andan para nada por encima de lo que pueden mostrar los cruzados.
Cuando el "Pipa" estaba en la U quizás podía entrar sin temor en la inútil disputa de contar hinchas en las gradas, pero recordemos que cuando más quiso hacer gala de ingenio y verborrea (en los play offs, contra Cobreloa), fue también cuando menos rindió él y el equipo, teniendo que asumir una eliminación temprana y harto dolorosa.
Entonces, a lo que iba: pongámos todos los sentidos (los cinco, los seis o los que sean) en la cancha, en la pelota y en el triunfo del domingo, sin distraernos en nimiedades como la capacidad del estadio o la cantidad de hinchas con poleras cruzadas que pueda haber el domingo. Además, estoy seguro de que, como ocurre siempre en San Carlos de Apoquindo, la familia hispana se hará más que notar, porque, digámoslo, una buena parte de nuestra hinchada más cuica no se asoma por los barrios bajos de Santa Laura, pero sí aparece con mucha fuerza cuando el equipo se encarama en la precordillera santiaguina.

domingo, 19 de abril de 2009

Unión ganó la primera final en pos de la Sudamericana


Sorry, ah, pero lo tuve que ver por la tele...
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Si durante la semana pensábamos que el partido iba a ser duro y apretado, la mañana en La Pintana ratificó todos los análisis previos. Después de unos primeros minutos en que Unión intentó golpear de entrada, el primer tiempo fue una lucha muy cerrada entre rojos y microbuseros. Nos costó mucho entrar, digámoslo. Y creo, además, que nuestra banda izquierda se mostró más débil con Núñez y eso se notó sobre todo en la salida.
Se nos complicó, digo, por lo menos hasta el gol de Aceval, a los 33 minutos, producto de un balón detenido y un disparo magistral de uno de nuestros puntales. Porque a partir de la apertura de la cuenta, el Chago se abrió un poco más y Unión comenzó a tocar más y más rápido.
Pero lo que parecía negocio cerrado para el primer lapso terminó con un golpe en nuestra contra, con la expulsión (exagerada, aunque a primera vista el árbitro tenía razón para cobrar la falta).
Así las cosas, el segundo tiempo fue otro partido, con Cordero bajando de lateral izquierdo, con Núñez de vuelta en la derecha... y ya a los dos minutos Limenza tenía que salvar una entrada de gol de Paredes. Y a sufrir.
Nos bombardeaban, desbordaba Paredes, remataba Rivarola, mientras Unión apostaba a la contra con Estévez y Canales al choque arriba y con Aravena algo más retrasado. ¡Lo tuvo Villagra, pero la sacó el arquero Caro! Y volvían a la carga los locales y otra vez a aguantar atrás. Hasta que en un centro que nadie despejó, empataron los del Chago con un rebote en un rojo, a los 15 del segundo lapso.
Parecía que todo lo que venía era sufrimiento para aguantar el empate. Pero Estévez y Canales dijeron otra cosa, marcaron el 2 a 1 a los 19 minutos (centro del primero y cabezazo del segundo) y de ahí en más sí que nos paramos a aguantar (no a defendernos, sino a jugar). Metimos a Ampuero, sacrificamos (otra vez) a Aravena, y seguimos aguijoneando con el "Pipa" Estévez, que terminó consiguiendo que expulsaran a un local. Y tras cartón, Unión ponía el tercero con Ampuero y comenzaba a cerrar definitivamente el partido, mientras a Paredes, Rivarola y compañía se le apagaban definitivamente las luces, el cobrador automático, el letrero y el motor... Así, a los 93 sonó el pitazo final para marcar que Unión ganaba la primera de cinco finales en el camino por la Sudamericana.

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jueves, 16 de abril de 2009

Déjennos "pasar piola"

Creo que ya lo había dicho hace algunas semanas: prefiero a la prensa (o a lo que se hace llamar prensa en Chile) preocupada de la crisis de Colo Colo, de las bravuconadas de Figueroa en la UC o de los sueños de grandeza de la U.
Yo soy del gremio, lo saben, pero tengo mis cuentas pendientes con varias generaciones de periodistas que han terminado por convertirse en una casta despreciable y por convertir a este noble oficio en una actividad de poco vuelo y, muchas veces, de mal gusto.
Por eso, frente a la posibilidad de caer en las garras de la mediocridad informativa, del estilo farandulesco que todo lo tiñe, del escaso vuelo periodístico, de la mirada chunga y miope de la realidad, prefiero que Unión Española siga como un puntero más bien ausente de los grandes titulares, "pasando piola" en Santa Laura, ganando sin demasiados flashes, sin largos minutos en el noticiario de la TV, sin micrófonos.
Pero, ya ven, a pesar de todo lo tranquilo que ha sido el pasar de Unión durante este semestre, apenas el primer "episodio" que se sale de lo normal (pero que tampoco da para tomárselo en serio) y ya tiene titulares y espacios que cuando se trata de fútbol no nos dedican nunca.
Déjense de tonteras, por favor, coleguitas. De verdad, váyanse a hacer show con los albos, que harta teleserie han escrito en las últimas semanas. Hagan pebre a la U esta semana, que pierde en la Libertadores y llega coja a jugar el clásico. Pónganle el micrófono al Fantasma, que más de alguna barbaridad les va a dejar como "cuña". Aprovehen la salida de Trobianni para hacer cazuela con Cobreloa... Pero a la Unión déjenmela tranquila. Si nosotros vamos calladitos por las piedras, jugando bien a la pelota, ganando más partidos que ningún otro club, llevando cada vez más gente al estadio, amononando cada día más nuestra casa y liderando el torneo.
Hablemos de fútbol, señores, porque cuando menos se lo imaginen van a tener que titular, otra vez, que Unión es campeón, que Unión vuelve al terreno internacional, que hay una nueva estrella en nuestros estandartes. De verdad, cabros, si hicieran su pega en serio (tanto en el deporte como en las otras áreas del periodismo) otro gallo le cantaría a este país que tiende a encongerse y achatarse cada día más. Si no cuesta mucho. Y ni siquiera se trata de ponerse "graves". Si nadie dice que una "mocha" típica de entrenamiento haya que ocultarla como ovni del Area 51, pero tampoco da para más de una línea... Pero si es tan fácil hablar de fútbol y nos gusta tanto, por qué el afán de transformarlo todo en farándula o en crónica roja.

sábado, 11 de abril de 2009

Unión Española está cada vez más alto

Esta vez la cosa fue al revés.
Ya que estamos en Semana Santa, digamos que "en el principio sólo fue LA MECHADA de Santa Laura". Y bien en el principio, como 45 minutos antes de que comenzara el partido... apenas llegado al estadio. Me topé ahí con el gran Igor Ochoa a quien expuse mis majaderos argumentos contra el CDF y luego me fui a buscar mi ubicación de rigor en la tribuna de la Catedral del Fútbol Chileno.
(Por cierto, ¿escucharon a Jorge Segovia anunciar que en el segundo semestre llegaría una nueva pantalla-marcador para Santa Laura y que para 2010 se proyecta techar el estadio y cambiar el sistema de iluminación?)
Bueno, digo que fue todo al revés, porque si en los partidos anteriores el primer tiempo fue para sufrirlo, el entretiempo fue para la mechada y el segundo tiempo para la alegría; esta vez fue primero la mechada de los dioses, luego el primer tiempo para la emoción y después el segundo lapso para el sufrimiento. El final de la historia, en todo caso, y para nuestro regocijo, fue el mismo. Un nuevo triunfo para Unión Española, tres nuevos puntos en la tabla y el liderato cada vez más nuestro, tras la caída de la U en el Nacional.
Yo sabía que el duelo con O'Higgins sería compliado. Lo dije, ¿no? Y así no más fue. El de Rancagua es de esos equipos que incomodan a Unión, porque presiona, corre y no deja respirar. Y aunque en el primer tiempo mostramos lo mejor de lo nuestro, hay que decir que nos costó mucho más que otras veces manejar el balón de manera pulcra y hacerlo correr hasta la desesperación del rival.
La clave, creo yo, es que a estas alturas Unión Española es capaz de ganar tanto aquellos partidos en que muestra un juego brillante, como aquellos pleitos en que se arrastra sin mayor brillo (como en el segundo tiempo ante los celestes). Súmese a eso que los rojos han demostrado que son capaces de reaccionar ante los goles en contra y que, contra viento y marea, mantienen una idea de juego que tiene siempre el arco rival en la mente.
Me saco el sombrero con Domeneghini y Estévez. Porque mientras los de Rancagua nos ponían la defensa un poco (o bastante) de cabeza, ellos fueron los que hicieron lo propio en el arco de Taborda. El primer tiempo fue combo a combo. Combos iban y combos venían. Pero finalmente, aunque no pegamos primero, pegamos más y mejor y pusimos justamente el marcador en un 2-1 que sería defnitivo.
¡Qué golazo el de Domeneghini! Y justo a tiempo para impedir que los de O'Higgins pudieran celebrar la apertura de la cuenta.
¡Qué gol se perdió Canales casi en la línea de gol, después de una jugada magistral de Domeneghini por la derecha!
¡Pero qué gol encajó el propio Canales después de un alarde de fútbol entre Estévez y Aravena!
El segundo tiempo fue como jugar 49 minutos de descuento. El partido estaba cerrado con el 2-1, pero debimos sufrir todo ese tiempo sin el balón y con O'Higgins machacando y machacando en nuestra área. Pero el final, ya se dijo, fue una nueva tarde festejos.

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Un apunte final. Se registraron 4.800 personas en Santa Laura. Casi 1.000 más que en el partido anterior a Colo Colo (no quiero contar los partidos contra los "grandes" por razones obvias) y hay que reconocer que, aunque lentamente, cada día la familia hispana crece en el fortín.
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martes, 7 de abril de 2009

Yo acuso... al CDF

Aunque mi amigo Marco Antonio Cumsille me acuse de majadero, tengo que decirlo.
Y emulando al viejo Emile Zola -quien, por cierto, de fútbol no debe haber sabido nada- no me queda más que decir: "Yo acuso".
Acuso al Canal del Fútbol (CDF) de no tener criterio futbolístico y no transmitir los partidos del puntero y de uno de los clubes que mejor fútbol juega.
Acuso al CDF de no tener siquiera un criterio comercial para fijar su parrilla, de llenar el horario prime con partidos de segunda división, de programas de relleno o de partidos repetidos por cuarta o quinta vez en menos de una semana.
Acuso al CDF de atentar contra los intereses de Unión Española. ¿No es curioso que si la mayoría de los hinchas hispanos vive en Santiago, el CDF no transmita los partidos de Unión en regiones y sí lo haga con los partidos en Santa Laura? ¿Cuál es la idea?

sábado, 4 de abril de 2009

Ciego y sordo... pero ganamos y nadie nos baja

Parece que hay cosas con las que uno tiene que aprender a vivir.
En relación con nuestra querida Unión Española, la primera de esas cosas, al menos por estos días, es que definitivamente es casi imposible ver o escuchar a los rojos si no es en vivo y en directo en Santa Laura. Lo del Canal del Fútbol, ya lo hemos dicho y comentado tantas veces, es impresentable. Para el CDF no existe el puntero. Pero lo que realmente duele es que la radio on line de Unión siga sin funcionar debidamente.
Leí, entre los comentarios a uno de los post de El Quijote, que los servidores de la radio no habían dado abasto para cubrir la alta demanda de hinchas que querían sintonizar el partido en Talca, así que supuse que esta vez las cosas iban a andar mejor. Pero nada. Nuevamente fue imposible conectarse. Y no fui el único, porque en otros blogs -como el de UniónEspañola.tk y UniónEspañola10- eran muchos los hinchas que reclamaban por lo mismo y terminaban tratando de escuchar el duelo en una radio serenense que parece que también colapsó, porque no esuché ni 'jota' de partido, nunca.
Bueno. Esa es la primera cosa con la que parece que tendré que aprender a vivir.
La otra, es que, por lo visto, Unión se toma los primeros tiempos para desgastar a sus adversarios y entra en el segundo lapso a demoler y matar. Empiezo a creer que es una estrategia muy bien urdida y quizá sea hasta imprudente (para el beneficio del club de mis amores) andar revelando esto como el plan casi maquiavélico que parece ser. Recuerdo los partidos con Pelestino, con Rangers y con Colo Colo; y ahora en este con La Serena pasa lo mismo. Primer tiempo sin brillo, esperando al rival, machacando por la bandas sin llegar a concretar. Y segundo tiempo plagado de goles y asegurando un nuevo triunfo que nos mantiene al tope de la tabla.
El 3-0 nos asegura una nueva semana como líderes en solitario del Apertura, pero también nos devuelve a un Mario Aravena goleador (en la foto), que se vuelve a encaramar entre nuestros máximos anotadores. Y nos devuelve a Limenza bajo los tres palos, en un retorno que puede parecer extraño, pero respecto del cual, a estas alturas y viendo la campaña de Luis Hernán Carvallo, no me atrevo a cuestionar.
¿Qué más se puede decir si no se ha visto ni escuchado nada de un partido?
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Una cosa más, quiero dar la bienvenida al mundo de los bloggeros hispanos al Administrador del nuevo Unión Española de Chile.


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En un tiempo Unión sentenció a La Serena
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