Han sido días de mierda. Entre mocos a raudales, toneladas de pañuelos desechables y kilos de antigripales, la gran alegría del fin de semana fue la de escuchar que Unión Española daba vuelta un partido que parecía escapársele de las manos (otra vez la misma historia). Y todo gracias a Manolito Neira (otra vez también).Cada vez que Manuel Neira se encumbra como héroe en tardes o noches de fútbol se me vienen a la cabeza tantas discusiones y opiniones que han plagado nuestros foros respecto de que en Unión Española sólo debieran jugar tipos que "sientan la camiseta" y no gente identificada con la UC, con Colo Colo o con Pelotillehue FC. Y no puedo más que reír cada vez que Manolito -o Manolete o como quieran llamarle- marca y marca goles claves para Unión, porque supongo que todos tendrán muy claro su amor por Colo Colo.
Me da risa que Manolete nos demuestre cada cierto tiempo que el profesionalismo es la mejor respuesta ante las críticas o las dudas, que no hay nada mejor que hacer las cosas bien para mandar a la porra las quejas de los hinchas y para sentirse bien con uno mismo, para gritarle al planeta que nos gusta lo que hacemos, que merecemos estar más arriba, que nos hemos ganado aunque sea unos gramos de respeto. Neira tiene esa virtud en Unión Española. Lo ha demostrado en todas las últimas temporadas, partiendo a veces muy apagado, pero terminando en las alturas y en no pocas ocasiones echándose el equipo al hombro.
Ojalá hubiera varios Manolos esperando su minuto de fama en este campeonato. Ojalá sus hazañas nos permitieran olvidar expulsiones tontas, penales reiterados, rendimientos mezquinos, talentos olvidados, glorias desfallecientes y promesas que no terminan de madurar. Unión se lo merece hace rato. Y a fin de cuentas, ni siquiera es pedir demasiado.